lunes, 22 de diciembre de 2014

¿Por qué la izquierda odia a España?

Quizás para entender cómo hemos llegado en España al nivel de degradación y de miseria moral en el que nos encontramos hemos de hacernos esa pregunta. ¿Por qué la izquierda tiene ese odio contra España?



 
España y el mundo sufren una gravísima crisis económica, en España acentuada por las maldades de la casta política que desde la muerte del Caudillo ha gobernado España a su juicio y conveniencia, de espaldas totalmente a la sociedad sirviéndose a ellos mismos y a sus intereses. Aun así siempre he mantenido que la crisis moral, ética y territorial es mucho mayor que la económica. La crisis económica si Dios quiere se superará, pero la crisis de identidad es la que realmente nos puede llevar por delante a todos.


 
Dice un dicho bastante sabio que no hay viento a favor para el que no sabe a dónde va. Por eso para España no existe viento a favor, porque no sabemos ni quiénes somos, ni de dónde venimos, cómo hemos llegado hasta aquí y ni mucho menos a dónde vamos.


 
 
Desde que me empecé a hacer preguntas propias de una persona con inquietudes, cuando se despertó mi la curiosidad por estos temas siempre tuve la duda y no entendía por qué la izquierda tenía ese odio, esa fijación contra España, contra la existencia de nuestro país, contra “la idea de España” como nación unida, nuestra España, la de todos, lo que nos une a todos, una tradición, una historia, una lengua en común. Como dijo José Mourinho en relación al FC Barcelona y al separatismo: “No entiendo cómo puede haber alguien que no quiera pertenecer a su país”. Yo tampoco debería entenderlo, pero esto es España.

 
 
Ahora con 30 años tras mucho leer, vivir y analizar creo tener la respuesta a por qué ese odio contra España.


 
 
La idea de España se relaciona íntimamente con su tradición y con su historia, que a la sazón viene a ser como la Santísima Trinidad que dice que Padre, Hijo y Espíritu Santo son la misma persona. Por tanto España, tradición, historia y cultura son la misma cosa y no se puede entender una sin las demás. En España y en casi cualquier lugar del mundo, pero en España pienso que esa idea está más acentuada, pues eso es lo que nos ha llevado a ser la nación más antigua de Europa, a haber superado los momentos más difíciles como nación. Invasiones, miserias, guerras.


 
Pues bien, esa idea de España, su cultura, su tradición y su historia están ligados a todo aquello que la izquierda odia profundamente. Por ello siempre he defendido que la izquierda en España además de muy progre (y habría que definir lo de progre) es profundamente antiespañola. Odian a España, sencillamente.
Si por ejemplo hablamos de los grandes hombres que ha dado esta nación podemos citar a los Reyes Católicos, a Carlos III, a Pizarro, a Hernán Cortés, a Cristóbal Colón (si es que realmente era español y no genovés), a Cervantes, a Felipe II, a Francisco Franco, a José Antonio Primo de Rivera, y así sucesivamente.
 
 












 
Ninguno fue de izquierdas o en su tiempo habrían sido de izquierdas o no hubieran tragado con semejantes ideas. Todos ellos son más o menos odiados por la izquierda.
Por ejemplo se puede afirmar sin ninguna duda que la historia de España y su cultura es inseparable de la historia del cristianismo, concretamente del catolicismo y de la Iglesia. Su odio mayor, el más profundo va ligado a la Iglesia. No hay cosa que odien más. Bueno quizás a Franco, pero el odio viene motivado por su favor a la Iglesia, tanto monta monta tanto. Motivo número uno para el odio hacia España: una nación católica debe ser odiada.


 
 
Pero sigo: todos los episodios gloriosos de nuestra nación son repudiados y escupidos por la izquierda. Las Navas de Tolosa, la batalla de San Quintín, Bailén, la gesta del Alcázar, la División Azul, Krasny Bor, etc… Jamás veremos exaltar o decir algo bueno de estos gloriosos episodios, incluso de las derrotas como el desastre de Anual. Recientemente y haciendo JUSTICIA con mayúsculas en Madrid se inauguró una estatua al héroe nacional Blas de Lezo, el medio hombre que infringió una derrota a los ingleses que aun esconden. Por supuesto la izquierda se puso de perfil y los nacionalistas catalanes han pedido abiertamente la retirada de esta estatua.




Los nacionalistas por cierto, también son españoles. La peor clase de español, lo más bajo, como ese hijo al que le transmites unos valores y de mayor es un sinvergüenza, un drogadicto, un delincuente, pero no deja de ser tu hijo. La peor especie de español, lo más bajo que puede caer nadie nacido en esta tierra. Eso es un nacionalista que como digo no deja de ser español por mucho que cuatro ladrones sinvergüenzas digan lo contrario.


 
 
La izquierda se caracteriza por el odio. Viven en el odio, residen en él permanentemente instalados. Odian el derecho a la vida, odian a la Iglesia, odian a los ricos, odian al que le va bien en la vida, odian al que es feliz, odian a las clases medias, odian al que tiene un buen coche, odian al que tiene coche, odian al que saca buenas notas, odian al que se esfuerza, odian al pobre que no es de izquierdas, odian al pobre que es de izquierdas pero no les vota, odian a las fuerzas armadas, odian al que es creyente, odian al que va a misa, odian al que marca la “X” en la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta, odian al Rey, odian al Gobierno y al poder salvo que sean ellos que los estén en él, odian al idioma español, odian la historia de España. Odian A TODO. A todo salvo a aquello que degrada al ser humano, a la moral y aquello que atenta contra España y contra Dios. Eso lo veneran como una religión presentándolo como algo democrático, moderno y respetuoso, términos que se pueden resumir en una palabreja secuestrada por la izquierda: progresista. Porque esas palabras tan bonitas y con antaño con tanto sentido han sido secuestradas y prostituidas por la izquierda hasta el límite que ya no significan nada cuando no son hasta repudiadas por una porción considerable de ciudadanos españoles.
 
 



 
 
Se podría decir que fue hacia 1970, cuando la guerra civil ya pillaba muy lejos cuando la izquierda en masa decidió que podían sintetizar sus odios, todos cuantos he expuesto y muchos más que me dejo en el tintero en un solo objetivo: ESPAÑA.  ¿Por qué? Porque España es un compendio de todo ello: su historia militar, su historia monárquica, su historia como pueblo cristiano, su unidad como nación más antigua del viejo continente, Europa, su cultura, su unidad, su lengua. España podía ser el centro de sus odios. La nación que venció al comunismo, al marxismo y a la masonería, la nación que civilizó y dio luz a todo un continente.


 
En ese momento la izquierda empieza a pintar un panorama que diaboliza a la nación española: una nación de borregos, de gente incrédula, analfabeta, de gente sometida que no es capaz de ver más allá de sus fronteras manipulados históricamente, de fanáticos religiosos, de curas impunes pervertidos y pedófilos, de militares fascistas, de reyezuelos déspotas y dictadores sanguinarios, de invasores negreros, de injusticias. Una España deplorable. Y frente a esa España deplorable llega la izquierda, muy moderna, actual, la de la justicia social, la de los derechos laborales, la de la democracia, la del todos iguales y todos pobres menos yo, la de la cultura somos nosotros, la de la educación es propiedad nuestra, y así sucesivamente. La izquierda siempre igual, siempre ha tenido sus caballos de Troya con los que entrar en la fortaleza haciéndose la víctima y cuando han salido del caballo ya sabemos lo que ha pasado. II República, el felipismo, Zapatero, Cayo Lara, lo que está por venir con Pablo Iglesias...Y ya si hablamos de la izquierda internacional solo con decir Stalin podemos echarnos a temblar.


 
 
Romper con aquella España era y es un acto revolucionario para una izquierda profundamente revolucionaria que apenas si ha cambiado nada en cien años. Numerosos políticos, artistas de diversa índole, gente de la cultura y de los medios de comunicación que ha monopolizado la izquierda tuvieron una gran relevancia para meter con calzador esta idea en una gran parte de la sociedad española (el caballo de Troya del que hablo).
El grupo PRISA (El País, la SER, etc…) es un vivo ejemplo de esto que hablo y un pilar básico de este odio a la nación española. Este grupo mediático apoyado por todos los gobiernos de la democracia, de derechas y de izquierdas, ha hecho un daño irreparable en las mentes de los ciudadanos. Junto con El País podemos destacar la cadena SER al servicio igualmente de este odio, siempre dispuesta a la manipulación, el diario Público, fuente inagotable de odio y manipulación y exaltación de todo lo antiespañol, y así sucesivamente. Ya si hablamos de televisión mejor hago otra entrada. La telebasura que degrada al ser humano metida con calzador a todas horas.


 
Y si digo que en la idea de España se concentraron todos sus odios en una persona concentran toda su ira y frustración: Francisco Franco. 


 
Si en la idea de España pueden concentrar todos sus odios, si esos odios hay que focalizarlos en una persona esa persona es sin duda Franco. Cuando atacan a Franco, y de esto parece que España incluso personas católicas entre ellos mi padre no se entera, no atacan solo al que fue Jefe del Estado, atacan a la idea de España  como unidad, atacan a la Iglesia, atacan a los valores tradicionales a la par que se exalta como modelo alternativo el comunismo, el socialismo o el marxismo y se pone de modelo de gobierno ejemplar aquella nefasta II República.
 
 




 
 
Entonces resulta que el blanco es negro y el negro es blanco. Así pues, a saber, nunca deberían haber ganado los cristianos sino los moros, España no debería haber sido cristiana sino musulmana, jamás debió ganar Roma sino el protestantismo, los Reyes Católicos fueron unos pre-fascistas y criminales dictatoriales percusores de la Inquisición, Pizarro y Hernán Cortés fueron unos criminales invasores y negreros explotadores que fueron a saquear continentes enteros, Franco un dictador criminal asesino y genocida, la División Azul fue un grupo de fanáticos nazis falangistas que fueron a ayudar a Hitler, no se debería hablar en español sino en árabe, o en catalán o a saber en qué idioma o dialecto. Y así sucesivamente se construye, o mejor dicho, se reconstruye destrozando la historia de España, donde a partir de ese momento Caín no mata a Abel sino que Abel mata a Caín.


 
Esta, señores, es la historia según la izquierda. Una izquierda de gentuza, de trasnochados, de extremistas antiespañoles con piel de cordero y a veces ni eso cegados por el odio que les corroe por dentro, de esquizofrénicos, de resentidos que anhelan otra guerra civil para tener la revancha por la que perdieron, y sobre todo de imbéciles, jetas y mediocres, pues en sus años de historia no han dado una sola mente brillante, como es de esperar. Todos los que abrazaron la izquierda y la causa republicana en los años 30 en cuanto vieron lo que era aquello se bajaron del burro.
Esto es la izquierda, personificada en gente como: Santiago Carrillo, Dolores Ibárruri, José Luis Rodríguez Zapatero, Pablo Iglesias, Felipe González, Alfredo Pérez Rubalcaba (al que Rajoy echa tanto de menos), Cayo Lara, Gaspar Llamazares, Alberto Garzón, Pedro Sánchez, Elena Valenciano, Julio Anguita, Toxo y Méndez, Rafael Sánchez Gordillo, y así sucesivamente. Vaya colección de personajes.
 
 



 
 

 
 
Y así cada batalla ganada por España es una vergüenza para nuestra nación, una carnicería propia de salvajes y malhechores de toda índole con un denominador común: la derecha (fascista). Cada rezo es una muesca grotesca, cada verso encierra un insulto, cada palabra de amor esconde un enorme complejo sexual reprimido por culpa de los curas. España es mala. España es culpable.


 
 
¿Qué cuarenta años después se ha demostrado el fracaso del sistema autonómico instalado tras la dictadura? Para la izquierda no es que deberíamos volver al centralismo que sería lo lógico, a la recuperación de competencias del Estado que jamás deberían haber sido cedidas a semejantes diablos, es que ellos quieren dar un paso más allá hacia el federalismo, la antesala a la República que es el verdadero objetivo de fondo para construir la España del siglo XXI a imagen y semejanza de la España de taifas del siglo XII, todo ello acorde a su antojo e ideología (homosexualidad, persecución religiosa, legalización de las drogas, terrorismo como forma de libertad de expresión, aniquilación de la oposición, etc…). Llegada la III República ya sabemos lo que nos toca después.
Por ese odio a España es por el que son tan amigos de todo cuanto suena a enemigo de España, como Marruecos, el islam o los nacionalistas. Por eso están dispuestos a entregarles sin condiciones la región de España que sea menester, por eso llevan en su ADN esa aberración del "derecho de los pueblos a decidir". Por eso son tan amigos de aquellos países donde gobiernan los suyos y donde se odia igualmente a España dando por ejemplo cobijo y trabajo a terroristas como Venezuela.


 
 
Todo en la izquierda es sumamente siniestro. Todo tiene un plan maléfico de fondo. No hay puntada sin hilo ni propuesta suficientemente malvada para no ser superada.
Andalucía es el vivo ejemplo de cortijo socialista que se intenta implantar en toda España. Paro, corrupción, enchufismo, subvención, impunidad. Son las marcas de la casa, no hay por donde cogerlo.


 
La izquierda en España es tan sumamente esquizofrénica que son capaces de querer apagar el fuego con gasolina, de clamar contra los recortes sociales al mismo tiempo que pretenden dar un paso más en el modelo territorial con más Estado, más políticos con más poder para ellos, más gasto público, más endeudamiento. Que pague otro.
 
La izquierda desde la llegada de la democracia ha sido monopolizada por el Psoe apoyada en casos puntuales por IU, lo que quedaba del comunismo.
 
Y no puedo pasar por alto un hecho gravísimo para terminar.
Yo desde aquí culpo abiertamente a la izquierda de haber machacado a la derecha hasta convertirla en esta caricatura de mal gusto que es hoy el PP. La han acomplejado, amordazado, humillado, la han hecho caer una, otra y otra vez en la misma trampa. Que si vuelve la derecha, que si los herederos de Franco, que si la reválida democrática, que si la extrema derecha. Y los otros imbéciles venga a hacerles el juego. Ahora ha llegado ya el culmen de los despropósitos de la derecha, que es Mariano Rajoy, que debe ser el gobernante de la derecha que siempre soñó la izquierda.


 
 
Para terminar: todos los que han gobernado en España desde la muerte de Franco han ido poniendo su granito de arena para la destrucción de España hasta llegar donde estamos hoy. Los políticos han hecho un daño terrible a este país que lo ha consentido todo y ahora parece dispuestos a vender su alma al diablo por echar a los que hasta ayer nos partíamos la cara por ellos.

 
En especial la izquierda ha hecho un daño irreparable a España, y el último melón fue Zapatero con su proyecto de asalto moral a la sociedad, su política proterrorista, su estatuto de Cataluña y una lista interminable que relataré en una futura entrada titulado: Proyecto Zp, crónica de un asalto a la sociedad, donde se refleja, se desenmascara y disecciona el verdadero proyecto de la izquierda para la sociedad y para España.
La izquierda es sin duda lo peor que ha dado este país aun llamado España.
Para terminar os dejo con un texto que resumen al 100% mi pensamiento, claro y conciso, mucho mejor de lo que yo sé expresarlo:

Así es la anti España…
Estimado lector:
Aunque seamos repetitivos con esta sección y con estas citas no es por falta de ejemplos, o de capacidad de innovación. La intención de la misma es fijar en la mente de quien se acerca a estas líneas lo que es realmente la anti España. Hemos oído el mito repetido de "las dos Españas". Pues bien, es un mito falso, porque España, la única España posible y la única España que tiene historia, es la España católica, unida, grande y libre. La que reconstruyó el Caudillo sacándola del lodazal en que la sumió la democracia liberal, con sus peleas partidistas y sus luchas de clases. La España Una, Grande y Libre que nos dejó Su Excelencia es la misma que expulsó al Islam tras 800 años de fe y valor; la misma que descubrió y evangelizó más de medio mundo y en cuyos dominios no se ponía el sol. La misma España que fue baluarte de la civilización y de la fe católica. La otra, la anti España, nunca quiso ser España; renegó de sus raíces cristianas y de su propia historia, en aras del secesionismo aldeanista de los separatistas y del internacionalismo ateo y apátrida del marxismo.
Lean y entiendan aquí que la anti España de hoy es la heredera ideológica de la de aquellos funestos años treinta del pasado siglo. Los PSOE, IU, PNV, ERC, UGT, CNT y demás organizaciones de ese jaez son la verdadera plaga que rompe, arruina y pudre, hoy, otra vez, nuestra patria, y a ello se les ha unido el PP ya abiertamente, organización paradigma de la traición, de la vileza y de la miseria humana más despreciables.
Hoy, los enemigos de España y de la civilización cristiana, son más en número, son más fuertes, son más influyentes y están en más sitios. Debemos estar más alerta que nunca y más decididos a defender la Fe y la Patria que hemos heredado, que es lo nos ordenó el Caudillo en su testamento político.
Bienvenido a la FNFF, si es que se quiere alistar junto a nosotros.

1 comentario:

  1. El fuerte acento del cristianismo en España es sin duda la razón principal del particular odio que la izquierda tiene contra España. Basta ver la bandera de este país para encontrar simbolos relacionados con el cristianismo
    Alemania y Francia también fueron cristianas, pero la primera tuvo una reforma mientras la segunda una revolución, lo que conlleva a que esos pueblos no den gloria a ese galileo por sus exitos, sino así mismos (comportamiento digno de imitar).
    Cuando el cristianismo disminuyo tras la llegada de los borbones, España no se propuso construir una Nueva Babel debido a que no fue lo suficientemente soberbio como para arrojar totalmente el yugo de ese galileo, en consecuencia, desarrollo un complejo de inferioridad que lo condujo a contemplar con lentes para ciegos los logros extranjero mientras observaba con lupa gigante los errores propios, de ahí que España nunca desarrollo un patriotismo que remplazara el sentimiento cristiano.

    No puedo culpar a los españoles por odiar el cristianismo (está mas que justificado), pues si reflexionamos con detenimiento, fácilmente se concluye que pelear por ese galileo de ninguna manera le ha traído a España una prosperidad y prestigio comparable a las nuevas versiones de Babel, pues su historia cristiana se caracteriza esencialmente por la guerra y la sangre.
    Cual es el punto de volver a ser una nación cristiana? volver a guerrear por ese galileo? no seria menos doloroso promover una eutanasia nacional?
    Mayor ventura ha tenido Israel como nación apostata que España como nación cristiana y sin duda los judíos son un ejemplo de que es perfectamente posible construir naciones prosperas sin necesidad de inclinarse ante ese galileo del siglo I.

    La izquierda fracasará en su intento de destruir España porque esta no está compensando el rechazo español hacia el cristianismo con ningún tipo de orgullo colectivo. Solo el sueño de la construcción de una Nueva Babilonia puede dar a España el elemento clave que puede substituir con éxito al cristianismo.

    Es posible que en España pueda edificarse una Nueva Babilonia?
    Yo pienso que si, pero solo bajo la condición que tanto España como Hispano-América aspiren a construir una torre en honor a si mismos (Torre de Babel)

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