jueves, 16 de octubre de 2014

Paracuellos, un lugar terrible

Una de mis aficiones es la bicicleta. Ya que me han  robado mi futuro, quitado la ilusión, las esperanzas y no tengo trabajo busco algo de consuelo en este bello deporte, entre otras cosas para no pasarme todo el día en casa encerrado como si fuera una monja de clausura pensando en lo sumamente desgraciado que soy.

 

Esta mañana he hecho una ruta bastante “molona” que dicen las juventudes. Aproveché a pasar junto a la Base Aérea de Torrejón de Ardoz Ala 12 para poder ver los aviones que se están preparando para el 75 aniversario del Ejército del Aire, creado en 1939 tras la Cruzada de Liberación Nacional. Tras ver varias aeronaves, como por ejemplo los inconfundibles hidroaviones volando en formación, dos cazas F-18 haciendo una aproximación para aterrizar, un jet de la patrulla Breitling haciendo unas maniobras bastante bonitas y la patrulla acrobática italiana con lanzamiento de gases incluido, además de varios helicópteros y el avión que no recuerdo el nombre que sirve para el rey y el gobierno (el famoso del morro rojo que pone Fuerza Aérea Española)  he seguido mi ruta hacia la localidad de Paracuellos del Jarama situada más adelante. Allí primero he visitado el famoso búnker de Paracuellos, tras un intento anterior frustrado la semana pasada con caída incluida que aun me duele la pierna.

 Un búnker que no es como algunos dicen que era para vigilar el aeropuerto de Barajas ni data de la guerra civil. Es un búnker de los años 20 experimental que se hizo para comprobar la eficacia de los materiales de construcción y sus resistencias, dado que en aquella época España estaba en guerra con Marruecos. Luego es cierto que durante la guerra civil fue usado por los rojos (me niego a llamarlos republicanos), pero la edificación en cuestión es de los años 20. Allí está abandonado, lleno de basura, con restos de haber hecho fuego dentro, lleno de grafitis, pero la estructura se mantiene bastante bien, por lo que creo que ha pasado el examen con creces. Desde allí es posible disfrutar de una bonita vista de Madrid, teniendo en primer plano las pistas de Barajas por las cuales no dejan de despegar y aterrizar aviones a un ritmo frenético.

De allí, con muchísima precaución pues es fácil pegarte un leñazo de cuidado me bajé hacia el río Jarama y paralelo a él fui circulando caminito adelante hasta llegar al asfalto junto a la T4. Un poco más adelante está, motivo de esta entrada, el cementerio de los Mártires de Paracuellos, el cual ya que estaba allí y no había ido nunca entré a verlo aprovechando que estaba abierto por la mañana.

Sinceramente , sin paños calientes, me he quedado noqueado, consternado, aturdido de ver semejante barbarie, semejante matanza alimentada por el odio hacia personas que en su mayoría la única culpa que tenían era ser creyentes, ir a misa, ser sacerdotes o simplemente no ser del Frente Popular o afines a la República comunista criminal. Militares que no habían tenido ni oportunidad de participar en la contienda, falangistas, sacerdotes o burgueses entre otros fueron detenidos sin ningún tipo de garantía ni acusación formal, simplemente eran sospechosos de haber amparado el Alzamiento. He visto lápidas desde médicos, notarios, guardias civiles, militares, escritores hasta un veterinario.
 
 

Nunca un cementerio es un lugar alegre, pero este es especialmente triste, siniestro. Tiene algo terrorífico… Uno sale de allí inundado con una sensación de tristeza profunda, de cómo pudo ocurrir algo así, y entonces es cuando mínimamente puedes entender la España del 36, la guerra y sus motivos, la llamada “represión franquista”, la ausencia de libertad posterior, los odios, etc…

Allí se encuentra el cementerio de los mártires de Paracuellos, donde se produjo la matanza perfectamente planificada con el miserable criminal de Santiago Carrillo a la cabeza, alias el genocida de Paracuellos. Allí, entre naves industriales de chapa y pintura, negocietes varios, mucha chatarra y el ruido de los aviones despegando y de los coches pasando, allí se encuentra impasible, triste y solitario, viendo pasar el tiempo, el cementerio de los Mártires de Paracuellos. Así reza la entrada. Dentro se pueden ver cientos de cruces, y al fondo la ermita. Mención aparte merece la gran cruz sobre el monte anejo, cruz que recuerda lo que allí pasó para que ojalá nunca caiga en el olvido, aunque por desgracia cada vez aquello está más olvidado y abandonado. No está de más a mi juicio que cuando uno llega a Madrid a Barajas resalte de tal manera aquella enorme cruz en la ladera de un monte. A buen seguro muchos extranjeros y también muchos españoles se preguntarán qué significado tiene allí aquella cruz.
 
 

 

Hagamos un poco de historia: el Alzamiento Nacional ha empezado la fecha del 18 de Julio de 1936. La izquierda ya tiene barra libre para cometer todas las atrocidades con las que siempre ha soñado. Ahora ya se sienten con legitimidad para hacerlas sin que nadie les frene porque ya están en guerra. Así detienen o asesinan a todo sospechoso, queman todas las iglesias y todo símbolo religioso es destruido, profanado, vejado.

Se crea un auténtico estado de terror, como digo una barra libre para detener a todo aquel se les plante en gana y hacer lo que les plazca con el detenido.

Era el quinto mes de la guerra, Noviembre de 1936. Las tropas Nacionales avanzan con buen paso desde el sur hacia el norte. Están ganando la guerra claramente. La decisión de Franco de desviarse hacia Toledo para liberar el Alcázar da un respiro a los rojos para preparar la defensa de Madrid. A primeros de Noviembre los Nacionales ya están a las puertas de Madrid donde previamente había fracasado el golpe del General Fanjul en el cuartel de la Montaña, situado donde actualmente está el Templo de Debod. Sobra decir que todos los que allí se atrincheraron fueron linchados y masacrados por los rojos el 20 de Julio, día y medio después del Alzamiento.

La liberación de Madrid era inminente, así el 6 de Noviembre el gobierno rojo huyó a Valencia en un viaje donde casi son fusilados por los suyos acusados de desertores. Pero bueno, los rojos son así, huyeron como ratas delegando en otros la defensa de la capital de España. Así forman una Junta de Defensa de Madrid comandada por el General Miaja y formada en su mayoría por chicos que apenas llegaban a los 30 años y de la que formaba parte un tal Santiago Carrillo Solares, consejero de orden público. Vaya tela marinera.
 
 

Me hace gracia ver los nombres de los sujetos y sobre todo los cargos que ostentaban, pues poco difieren de cómo se organizan los rojos de hoy. Juventudes Libertarias, Unión Republicana,  Juventudes Socialistas Unificadas, etc… Me río por no llorar de que semejante mamandurria comunista hasta sobrevivido hasta nuestros días. Pero ellos son así.

Esto sucede el 7 de Noviembre, el mismo día que empiezan los fusilamientos de Paracuellos.

Ante el temor de que caiga Madrid y todas aquellas personas pasen a formar parte del bando enemigo se decide sacarlos de las cárceles a mansalva camino de Paracuellos y fusilarlos allí en masa. De esta forma, desde la cárcel modelo, donde actualmente está el Cuartel General del Ejército del Aire junto al intercambiador de Moncloa, se van sacando presos en autobuses de dos plantas, del servicio urbano para trasladarlos hasta el fatídico lugar.
 
 

Un ordenanza conmina a los reclusos a asomarse a las ventanas para que oigan una lista de nombres. Los que se pronuncien deben bajar con todo lo que tengan al centro de la galería bajo amenaza de ser fusilados allí mismo, y colocarse por orden de llamada. En palabras de testigos, en medio de un silencio sepulcral pasan unos instantes indescriptibles. Muchos ya se temían su destino.

Los autobuses parten con unos sesenta detenidos y unos diez milicianos  hacia Paracuellos junto al río Jarama, donde se ha obligado a los lugareños a cavar las fosas para que caigan allí una vez alcanzados por las balas. A los fusilados se les disponían atadas las manos por detrás en grupos entre diez y veinticinco. Les obligan a caminar hacia el borde de las fosas donde grupos de unos  30-40 milicianos les masacran a balazos. Algunos caen aun con vida a las fosas donde reciben los oportunos tiros de gracia, y otros no tienen esa “suerte” (maldita suerte) sino que mueren aplastados o directamente asfixiados al ser sepultados.
 
 

Las últimas palabras de muchos de ellos es para o bien perdonar a sus verdugos, o para honrar a Dios (Viva Cristo Rey) o a España (Viva España Arriba España). Es terrible. Escribiendo esto hasta se me ponen los pelos de punta de la emoción.

Sólo el 7 de Noviembre fueron fusilados cerca de mil presos en Paracuellos, todos ellos sacados de la cárcel Modelo. Esta era una cárcel preparada para albergar esa cantidad, mil presos, pero en esa época había cinco mil presos, todos ellos políticos. Imagínense como estaban allí. Igual que animales en establos.

Por desgracia aquel 7 de noviembre ni fue el único día que se produjeron fusilamientos ni la modelo fue la única cárcel de donde se sacaron presos. De Ventas, Porlier y San Antón se sacaron presos con el mismo fin, decenas o hasta centenares de presos, caminito de Paracuellos unos y de Torrejón de Ardoz (Soto de Aldovea) otros.
 
 

El terror duró hasta el 4 de Diciembre, día en el que toma cargo de director de prisiones el que ha sido llamado “el ángel rojo” Melchor  Rodríguez García, anarquista sevillano que detuvo la masacre indiscriminada. Este hombre sinceramente nos dejó el ejemplo vivo de que incluso hasta en el mismísimo infierno hay buenas personas.
 
 

 

Como siempre hay un baile de cifras. Historiadores como César Vidal cifran en 4.021 los asesinados en Paracuellos, con nombres y apellidos.  Esos que sepamos con nombres y apellidos, pues la cifra que estima el autor es de aproximadamente cinco mil asesinados sólo en Paracuellos, y dieciséis mil en todo Madrid durante la guerra por el terror rojo.  Otros historiadores hablan de diez mil asesinados en Paracuellos, ocho mil y pico etc…

 

La responsabilidad y el conocimiento de Santiago Carrillo es innegable, al igual que la del General Miaja, al que Franco definió como “un pobre diablo”. Los fusilamientos de Paracuellos solo hicieron sumarse al exterminio sistemático llevado a cabo por los rojos, entre otros métodos mediante las chekas.
 



 

Ahora la progresía intenta recubrir estos crímenes como hechos aislados, cometidos por incontrolados fruto de calentones. Mentira, mentira y mentira, y digo mentira porque la mentira es su arma más mortífera y más usada desde siempre. Mienten por sistema, mienten hasta cuando duermen. Los fusilamientos de Paracuellos fueron algo totalmente determinado y estudiado y sabían perfectamente lo que hacían. Por cierto, dato curioso, creo que nunca nadie pidió perdón por ello. Carrillo siempre negó su implicación. Pero da igual, ellos siguen manifestándose periódicamente por las víctimas del franquismo. En el fondo piensan: "los de Paracuellos que se jodan, por fachas."
 
 

 

No quiero hacer más hincapié en la historia propiamente dicha pues sobre Paracuellos han corrido ríos de tinta y oigan, yo no soy un estudioso de la historia. Se la historia, lo que pasó y punto.

 
Visitar aquel lugar, aunque no sea nada agradable, debería ser de obligado cumplimiento a mi modo de ver. Resulta que luego nos llenamos la boca hablando de los campos de concentración que había (y aún quedan como museos) en Alemania, Austria, Polonia, y no hace falta irse tan lejos para ver el horror. Como siempre los españoles buscando el oro y el moro fuera de nuestras fronteras sin ver lo que tenemos dentro.

El horror señores está en Madrid, al lado del aeropuertos de Barajas (perdón, que ahora se llama Adolfo Suárez Madrid Barajas….).
 
 

Ojalá aquel lugar jamás quede en el olvido ni en el abandono y sirva de ejemplo a generaciones futuras de lo que pasó en España, de quienes lo hicieron y de por qué lo hicieron. Que JAMÁS caiga en el olvido.
 
 

Deseo que estas humildes líneas sirvan de recuerdo a todos los que allí padecieron la barbarie marxista. Ellos son nuestros mártires, nuestro ejemplo y mientras vivan personas como yo, y siempre habrá personas como yo, jamás caeréis en el olvido y vuestra muerte no habrá sido en vano.

Que Dios os tenga en su gloria.
 
 

 

¡¡¡Viva España y Viva Cristo Rey!!!

 

 

 

2 comentarios:

  1. Estudios, basados en evoluciones demográficas, cifran en 540 000 la sobremortalidad de los años de la Guerra Civil y la inmediata posguerra, y en 576 000 la caída de la natalidad.[2] La estimación de víctimas mortales en la Guerra Civil Española consecuencia de la represión puede cifrarse en 200 000 personas. De ellas, se calcula en unas 50 000 las asesinadas en la retaguardia de la zona republicana,[3] calculándose en 100 000 las asesinadas en la retaguardia de la zona sublevada,[4] [5] a las que hay que añadir unas 50 000 ejecuciones en la represión franquista que siguió a la Guerra Civil.[4] [6] Estas estimaciones, aún en 2009, estaban sometidas a revisión; aunque las víctimas producidas por el bando republicano fueron bien identificadas, las producidas por los sublevados, habiendo sido ignoradas durante el franquismo, hoy existen dificultades para cuantificarlas e identificarlas.

    Benditos aquellos que con el pretesto de servir a Dios mataron a tantos,ni unos ni otros fueron angelitos,pero aquellos a los que tu tanto ensalzas,fueron posiblemente mas demonios que los que quemaban iglesias.
    Tienes perdón porque como bien has resaltado no eres un estudioso de la materia,estas perdonado.

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    1. En primer lugar gracias por su comentario.
      En segundo lugar no voy a entrar en cifras. Si usted dice esos números pues serán.
      En tercer lugar Paracuellos hoy es una realidad incómoda pues choca de lleno con esa imagen que niño bueno que se intenta dar de un bando.
      Y cuarto los dos mataron en nombre de Dios. Unos en defensa de la civilización cristiana y otras en odio a ella.
      Y quinto muchas gracias por perdonar la vida a este pobre ignorante que no sabe lo que dice.

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