miércoles, 30 de marzo de 2016

Crónicas desde Cataluña

La vida me ha traído de nuevo a este lugar tres años y pico más tarde de haber pasado en Barcelona diez meses de mi vida estudiando. De nuevo estoy aquí.




 

En mi etapa anterior, desde septiembre de 2011 a julio de 2012, viviendo en Hospitalet de Llobregat, me sentí a gusto en todo momento y jamás tuve ninguna pega salvo la crueldad de estar solo en un lugar que no es tu casa alejado de los tuyos y la presión bestial a la que fui sometido para conseguir el objetivo que me había traído hasta Barcelona.

 
En el tiempo que llevo aquí, algo más de un mes aproximadamente, he visto una Cataluña mucho más radicalizada, mucho peor. Como dos fotografías una al lado de la otra he podido comprobar hasta qué punto en tres años esta gentuza que gobierna aquí ha encendido, caldeado y agitado el nacionalismo, en gran parte para tapar la corrupción que hay en esta región.
 
 
 

Banderas españolas, francamente y hablo de lo que yo he visto que no quiere decir que sea la palabra de Dios ni la verdad absoluta, muy pero que muy poquitas. Banderas independentistas, por miles por todas partes vayas donde vayas y mires donde mires.
 
 
 

 
En el barrio que vivo actualmente, el barrio de Gracia, antigua villa independiente de Barcelona, solo hay que darse un paseo por sus calles para ver la pestilencia y la decadencia de una ciudad y una región que antaño era la envidia de España.
 
 

Los balcones llenos de banderas esteladas y catalanas, ninguna española que yo haya visto. Recalco para que no haya ninguna duda de interpretación: NINGUNA. Todo empapelado con publicidad de Podemos, de la Ada Colau, de la independencia, pintadas a favor del llamado derecho a decidir, grafitis, etc…Todo al más puro estilo batasuno.  Alguno no pone más banderas en el balcón porque no tiene más espacio. Lo español, es algo fehaciente, ha sido barrido, exterminado de la vida pública catalana. Todos los rótulos de las tiendas en catalán, me imagino que por miedo a que te multen o porque simplemente lo quieren así. Porque luego la realidad es que entras a cualquier sitio a comprar, desde la panadería al supermercado y la conversación es en español como si estuviese en cualquier otro lugar de España.

Hay hasta comercios, que yo ahí francamente he alucinado, que hasta ponen la bandera independentista en la entrada. Ellos sabrán. En los kioskos de prensa de Barcelona vendiendo la bandera independentista, no sé si a cambio de algo, por miedo o por presiones o quizás por voluntad propia. No lo sé.
 
 
 

 

La gente pues habiendo de todo la verdad se nota una decadencia directamente proporcional al aumento del perroflautismo. Gentucilla con unas pintas de pordioseros sacando a sus perruchos pulgosos mientras fuman porros, se sientan en el suelo sucio como los animales de granja. Todo muy decadente. Carne de cañón de los antisistema, Podemos, la Colau, la CUP, ERC, y por supuesto todos independentistas.
 
 
 

Hasta donde llega la necedad, la estupidez, la subnormalidad y la nula altura de miras de algunas personas que aquí viven, que hay hasta pintadas y pegatinas contra el turismo. Si,  créanme. Del tipo “turistas terroristas” o “el turismo mata a los barrios”, en catalán claro, y algunas en español. Una ciudad que tiene unos ingresos bestiales gracias al turismo que crea una infinidad de puestos de trabajo y de riqueza, con un puerto donde a diario desembarcan cruceros con no cientos sino miles de turistas que salen como locos a ver Barcelona y a gastarse dinero en comer y en compras, y puedo dar fe de ello, la gran parte de ellos gente civilizada, pues hay gente que también quiere echarlos. es una muestra del nivel de degradación humana que ha llegado a esta región aun española.
 
 
 

Me imagino que su modelo de gobierno será la Cuba de los Castro, y ya ni eso, pues hasta en Cuba serán comunistas pero no gilipollas y se están abriendo al turismo y a empresas extranjeras. En España para atrás, siempre hacia atrás, y si el lugar es Cataluña muchísimo más. Además me sorprende una cosa de este lugar, y es que la Cataluña de hoy es una especie de banco de pruebas de todo aquello que va contra el ser humano, contra los valores tradicionales, contra la libertad, contra el cristianismo y por supuesto, contra España. Todo lo que cabe en ese saco es bien recibido en Cataluña. Bueno, que digo bien recibido, es recibido con los brazos abiertos y una sonrisa de par en par.
 
 


 
La mano del nacionalismo se nota hasta al ir a hacer la compra. Todo en catalán, aunque la cajera hable en andaluz porque es de Jaén. Tienen gran diversidad de productos de toda España, pero bien se cuidan de poner una etiqueta, un algo, en el producto que es de origen catalán. Me imagino que sino vendrá el Junqueras o el Mas y además de multa te ponemos una cruz como disidente de la nueva República Catalana.







El delirio es de tal envergadura que hasta hay leche nacionalista (Llet Nostra) cuyo lema es en catalán "en nuestra casa nuestra leche", y una cerveza llamada "La estelada" en cuya etiqueta figura la bandera independentista.




 
 
 

Por mi trabajo tengo que viajar y moverme por Cataluña, y la situación fuera de la capital catalana no es mejor sino peor aun.

Hacia el interior, Vic, Ripoll, etc… es una avalancha nacionalista. Que por cierto, mucho independentismo y mucha catalanidad pero entras a un bar a tomarte un bocadillo y están con el Telecinco viendo el Hombres mujeres y viceversa. Lo más basuriento de la televisión a nivel nacional por encima de basuras podemitas y de Sávames, para eso sí son españoles.
 
 
 

Luego otras regiones son para echarse a temblar. No recuerdo que municipio de la costa del Maresme, creo que Premiá de Mar, nada más entrar en el pueblo, el típico cartel de cualquiera pueblucho de España de “prohibida la venta ambulante excepto los martes”, aquí no. Aquí ese cartel dice en catalán, faltaría más, Municipio adherido a no se que de municipios por la independencia. Pero el despropósito no termina ahí en absoluto, la cosa es mucho peor. Lo que en cualquier ciudad ya ni de España sino de cualquier lugar civilizado del mundo, se cuelga de las farolas anunciando una obra de teatro, algún evento especial o por ejemplo la publicidad de los partidos políticos en época electoral, aquí no. Aquí empapelan, decoran toda la ciudad, pueblo o municipio con banderas independentistas, pagadas por todos los españoles claro. Es terrible.
 
 



 

 
El que haya conocido Cataluña en los años 60,70,80 podrá dar fe de lo que yo pienso. Y lo que pienso es esto: que una región antaño próspera, con un nivel de vida muy superior al del resto de España, donde la gente se veía que tenía mejores coches, que vestía mejor, que iban más limpios y aseados que como iban gran parte de los españoles, ahora es todo lo contrario. El maldito catalanismo que ha derivado en el sentimiento independentista que no es más que el odio a España, se esta llevando por delante a esta región tan importante para España y para Europa.
 
 
 

Hubo un tiempo en el que ser catalán era sinónimo de ser un tipo con clase, emprendedor, con dinero en el bolsillo, con cultura, con educación y saber estar. Hoy, eso que los catalanes llamaban "el seny" ha desaparecido por completo dejando lugar a la mugre, al perroflautismo, a la ordinariez y a todo lo que atenta contra lo cristiano, lo español y lo decente.
 
 
 

 
Para más inri, y además para opinar con más conocimiento de causa, en esta Semana Santa 2016 he vuelto a Madrid y la he pasado cerca del El Escorial, donde estuve con mi novia viendo las procesiones y dando un paseo por sus calles, además el Sábado santo fuimos a Ávila de turismo donde también vimos la expresión de la fe cristiana. La diferencia es abismal entre ambas regiones que no hay comparación posible. Donde en un lugar ya no hay procesiones apenas pues la gente no cree en Dios ya que se creen más listos que el resto de la humanidad y muchos no tienen ni donde caerse muertos, donde no ves ni una bandera nacional bajo pena que te tiren un cóctel molotov contra tu ventana o balcón o te metan cuatro leches o te insulten, en el otro hay unas procesiones preciosas donde se vive la emoción de la Semana Santa, la fe en Dios y el amor a España con banderas nacionales por todas partes, algunas de ellas de dimensiones espectaculares.
Cuando las cofradías entran a la basílica del Monasterio de El Escorial y se toca el Himno Nacional en total silencio y respeto, y al terminar todo el mundo aplaude en señal de admiración y respeto, y al entrar al Monasterio se toca música religiosa en el órgano espectacular que hay en tal lugar, es de tal emoción......En ese momento es cuando uno piensa que semejante acto es total y absolutamente imposible en la Cataluña actual. Es como dos amigos que llegados al bachillerato uno tiene claras las cosas en la vida y sigue estudiando una carrera y se echa una novia y el otro deja de estudiar, se dedica a salir de fiesta, a consumir drogas y a llevar una mala vida.
 
 
 






 

No hay color, y es muy triste por la parte que le toca a Cataluña.

Lo de esta región es muy triste y francamente, no se si a estas alturas de la historia el tema tiene solución. Hay gente que ya no es que tenga un sentimiento poco español, es que son auténticos fanáticos del independentismo, gente totalmente perdida para la causa gracias a las lecciones recibidas por auténticos ayatolás o imanes de la educación en Cataluña.
 
 
 

 

Yo no quiero exterminar ni perseguir el catalán, ni la butifarra, ni los calçots. Quiero vivir en paz y armonía con todo el mundo y si ese mundo es gente de mi propio país, doblemente.

Si yo voy por la calle y alguien me pregunta en inglés, y en las cuatro palabras que yo se le puedo ayudar le responderé en inglés si está en mi mano. Es una cuestión de educación, y no por ello voy a ser menos español. Por eso no entiendo que si todos hablamos el mismo idioma, pues todos hablamos español, haya que poner una barrera con el idioma, aunque como ya he dicho en otras entradas, el lógico y normal que en fanáticos de la independencia el primero lazo a romper sea el del idioma, pues es como dos personas se entienden. Roto ese lazo de la comunicación tienen mucho ganado, por eso quieren exterminar el español de Cataluña.
 
 
 

 

Pero hay una luz de esperanza. Frente al odio y el fanatismo hay esperanza. No todo esta perdido. Hay mucha gente honesta aun en este lugar que se sienten muy orgullosos de ser catalanes y españoles como yo lo soy de Madrid o mi madre de Toledo. Tengo el enorme placer de conocer a varios.
 
 
 

Cuando ganó España la segunda Eurocopa una riada de banderas nacionales inundó muchos balcones de la capital catalana y pueblos de alrededor, ganando por goleada a las banderas independentistas.
 
 
 

 

Los miserables, los Pujol, Mas, Puigdemont, Junqueras y toda la escoria dirigente nacionalista bien han sabido por donde empezar la faena que es por las escuelas y bien pronto, desde chiquititos. La parte buena es esa: aun queda mucha gente honesta y valiente en Cataluña dispuesta a plantar cara al nacionalismo, La parte mala es que cada vez hay menos gente dispuesta a plantar cara, y que las nuevas generaciones, de 30 y pico para abajo, son un porcentaje muy alto todos independentistas.
 
 
 

 

Con la ayuda de Dios esta nación aun llamada España siempre ha conseguido salir adelante aun en la peores situaciones cuando todo parecía perdido. Si dicen que la historia se repite los que deben de temblar son los que ha creado este clima insoportable y este caldo de cultivo repugnante.

 

Desde Cataluña: VIVA ESPAÑA ARRIBA ESPAÑA Y VIVA SIEMPRE CATALUÑA
 
 



 

 

2 comentarios:

  1. Muchas gracias por tus escritos, son un bálsamo dentro del océano de mentiras y odio imperante.

    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias Catalina. Un fuerte abrazo

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