martes, 1 de diciembre de 2015

Espinete ya no existe

Espinete ya no existe. Ni Dártacan, ni los Caballeros del Zodiaco, ni Banner y Flappy, ni Barrio Sésamo, ni los Pitufos, ni nada.




 

Recuerdo cuando era niño, cuando después de comer echaban dibujos en la televisión. Recuerdo con mucho cariño aquellos dibujos, que algunos no eran dibujos como tales sino marionetas, como aquella serie llamada “Los Aurones”, con Poti Poti lanzando rayos y convirtiendo a los malos en frutas, al torpe y tonto ayudante del malo, Gayofa, las risas que nos causaba.
 
 

Recuerdo levantarme por la mañana y ponerme a ver los dibujos que echaban entonces….Una lista interminable. Recuerdo en verano antes de comer viendo Los Pitufos en la tele (quizás en Telecinco….quien lo ha visto y quien lo veo). Y sólo había cinco cadenas, no como ahora que hay no se cuantos canales con el TDT.
 
 

¿A donde quiero llegar con esto? Pues quiero llegar a la desaparición de la programación infantil, al fin de esa bendita ingenuidad que uno tiene cuando es niño para dar paso a la bazofia política, a la prensa rosa más cutre, hortera y barriobajera, y a la utilización de los niños como espectáculo televisivo.
 
 

Hoy la ingenuidad infantil ha dejado lugar a otros programas, para mi personalmente auténtica basura televisiva. Los Pitufos han sido sustituidos por Hombres Mujeres y viceversa. Da una clara imagen del retroceso moral bestial que ha sufrido la sociedad española. Ahora ya las niñas no juegan en casa a cocinar con alimentos de plástico. Ahora van a un concurso televisivo como el Master Chef ese, que no lo he visto nunca ni pienso verlo, donde van un montón de niños a  COMPETIR entre ellos, a comportarse como personas mayores.
 
 
 

Ya no hay Espinetes ni Barrios Sésamos, ahora el afán de los niños es ir al programa ese de La Voz Kids a hacerse famosos antes de la cuenta o a tener su momento de gloria, a ser LOS MEJORES. Y en todos los programas hay un denominador común: competir, competir y competir, solo puede quedar uno y el resto eliminados, o sea, fracasados. Esta es la sociedad que estamos creando de extrema competividad, de que si no eres el mejor no vales para nada.

La telebasura, la batalla por tener más audiencia al precio que sea y pasando por encima de lo que haya que pasar, ha hecho que los programas infantiles hayan sido sustituidos por estos engendros televisivos que perturban profundamente la moral.
 
 
 
 

Aquellos dibujos y programas que intentaban enseñar, despertar inquietudes en los niños, sencillamente han dejado de tener lugar. Ahora lo que se lleva es programas para adultos donde los protagonistas son niños que imitan conductas de gente mayor, o tertulias políticas a todas horas, o peor aun, la mierda del Sálvame con toda esa banda de indeseables hablando tonterías las 24 horas del día, o el Gran Hermano, producto televisivo inmoral a todas luces, o engendros incalificables como Mujeres Hombres y viceversa, y suma y sigue. Esto es lo que hay señores. Una clara muestra de lo que la sociedad demanda y se traga por el gaznate.
 
 
 

Me hace gracia luego cuando le plantan al niño por la tele una cara borrosa para que no se le reconozca, pero luego hay programas de este tipo donde salen todo niños, algunos reviejos y profundamente repelentes, donde los directivos de las cadenas solo buscan la impresión fácil y la ternura que producen en el público: un producto fácil y barato. Da igual si el niño canta, baila, juega al fútbol o cocina, lo importante es que haya competencia, que la gente se posicione a favor o en contra de. Porque ese es otro elemento clave: uno debe tomar partido desde el sofá de su casa.

Yo no se donde seleccionarán a esos niños, yo desde luego, seré muy tonto, a esa edad no tenía ese desparpajo ni esa soltura más que para jugar al fútbol y una ingenuidad propia de la edad. Yo a esa edad jugaba a las chapas en el parque, bajaba a la piscina en verano y montaba en bici en el pueblo.
 
 
 


Toda esta basura televisiva crea falsos referentes entre la juventud e incita a hacerse mayor antes de tiempo. Hay cosas que uno tiene clarísimas en la vida y una de ellas que yo tengo grabadas a sangre y fuego es que cada cosa llega a una edad, y todo tiene su momento. Es lógico y normal de pequeños o adolescentes querer hacer cosas de mayores, tener enseguida coche, entrar a las discotecas de mayores, pero todo tiene su momento, y un chico de 14 o 15 años no puede estar en una discoteca de gente de 25 ni un tío de 45 o 50 años puede estar yendo a discotecas donde van chavales de 20 años. Esto es así y no hay más. Punto. Siempre he tenido claro que el que quiere correr más de la cuenta va a disfrutar menos de la vida, y conozco casos de amigos que con 15 años llevaban vidas de gente de 25-30 años, y como es lógico con 25 años están ya de vuelta y media de todo porque ya se han drogado con todas las drogas habidas y por haber, han ido a todas las discotecas de Madrid, de España y hasta del extranjero, se han acostado con no se cuantos y se han gastado miles de euros por el camino. A los 30 años están cansados de vivir porque han corrido más de la cuenta, porque a nada que esa persona tenga un cuarto de cerebro va a ser consciente de que tiene una vida profundamente vacía, un trabajo de mierda sino esta desempleado, y que en no pocos casos después de estar siempre rodeado de novietes y novietas a la hora de la verdad con 30 años está en la vida más solo que la una. Son vidas vacías y lo que queda pasados los años del desfase es un sentimiento profundo de fracaso.
 


 

Volviendo al hilo anterior esta programación basura, La Voz, Master Chef Junior, Operación Triunfo, Lluvia de estrellas, etc… crean unas expectativas en los niños y adolescentes de estrellato y de éxito que lógicamente en el 99,9% no se cumplirán y los llevarán a un sentimiento de profundo fracaso, un concepto erróneo del éxito, un estrés insoportable que tendrá consecuencias en sus vidas. Y, como conozco a alguno, gente con la cabeza a pájaros que vive de los sueños y de metas inalcanzables, donde incluso pasados con los 30 como es mi caso algunos aun no se han dado cuenta de que los Reyes Magos son los padres y siguen intentando y planificando su vida buscando el éxito que jamás llegará: jugar en el Real Madrid, ser un actor famoso, triunfar en el mundo de la canción, ser un cocinero de renombre, etc…. Y viven con esa ilusión. Me parece triste, francamente.
 
 
 

Incluso los triunfadores de estos programas, que por un momento consiguen tocar el cielo, sufrirán casi seguro un sentimiento de fracaso cuando su momento de gloria haya pasado y vuelvan a ser Pedrito Pérez Fernández, un don nadie que baja a la panadería de la calle de al lado a comprar el pan.
 
 

Algunos vivirán el resto de sus vidas diciéndose a si mismos y a sus seres queridos: yo fui el número uno, yo podría haberlo sido todo, yo tuve mi momento. Allá cada cual.

Para mas gravedad del asunto estas bazofias se emiten a partir de las 10 de la noche. Con diez años mi madre me acostaba a las 10 o las 10,30 como muy tarde. Programas que luego acaban a las 12 o la 1 o hasta las dos de la madrugada. Evidentemente denotan que son programas protagonizados por niños para el disfrute de los adultos y si a esas horas está un niño viendo la tele más gravedad aun. Imagínense la cara del chiquillo en el colegio si se ha acostado a las dos de la madrugada. Los hay, créanme.
 
 

Muchas veces la culpa no es de los niños, que alentados por la televisión se creen que el éxito y la fama esta al alcance de su mano, sino de los padres. No son pocos los casos de auténticos descerebrados o simples fracasados que intentan compensar en sus hijos sus frustraciones, y como yo no llegué a jugar en Primera División mi hijo tiene que intentarlo a toda costa, aunque tenga que dejar los estudios a los 15 años. Ellos son los verdaderos culpables, pues al fin y al cabo un niño, un adolescente, no tiene la madurez ni el conocimiento que se supone debería tener una persona adulta, y esos adultos con llevar a sus hijos a esos programas solo buscan su disfrute a través del pequeño.
 
 

El formato del casting buscando el talento infantil esta ya más visto que el TBO y solo busca impresionar a un tipo de público que se cree que lo sabe todo y lo ha visto ya todo. De nuevo cada uno de nosotros nos creemos los más listos del universo.

Ya han hecho telebasura con personas, con animales…y con niños.

En cada casa todos opinan y todos se posicionan, existe un jurado formado por personajes famosos, y el show hace al espectador partícipe del espectáculo. Es esencial que el show trate de quehaceres cotidianos donde todos nos sentamos identificados. Un programa sobre ajedrez, sobre matemáticas por ejemplo, no triunfaría. Demasiado para la sociedad de hoy.

Ya se ha perdido la inocencia infantil, ya los niños no juegan en la tele sino que la tele juega con los niños. Es lamentable.
 
 

Quienes nacimos y crecimos en los 80 y primeros de los 90 teníamos otra mentalidad, otra educación y otra televisión que esta a años luz de esta mierda televisiva.
 
 

Yo me quedaba embobado viendo Barrio Sésamo, me encantaban los Aurones, los Fraguel Rock, los Snorkel y todos esos dibujos que echaban por la mañana y después de comer y antes de comer. Recuerdo con cariño y nostalgia cuando alguna vez bajábamos al videoclub a alquilar una película. Comíamos superdeprisa mi hermano y yo para ponernos a verla enseguida, y a veces por la tarde o al día siguiente la veíamos otra vez.
 
 

¿Y hoy? Pues hoy toda esa programación para niños ha sido sustituida por pura bazofia y ladrillos políticos. Debates políticos deleznables para seguir aborregando a la sociedad y cebando a los políticos que nos han hundido nuestras vidas y robado la mitad de nuestro salario. Desde por la mañana pronto y durante toda la mañana hasta la hora de comer política, política y política, y después de comer te plantan una película extranjera lamentable, infumable, echa con bajo presupuesto, y por la tarde y a la noche más ladrillos políticos. Y luego dicen del franquismo….El Nodo era una maravilla cultural.
 
 

 

Lo poco que queda de los dibujos de hoy, y subrayo que es posible que haya perdido la objetividad al haberme  hecho mayor, me parece una soberana basura.

Dibujos chorras sin ningún tipo de gracia, cuando no cosas sórdidas como el Sin Chan que enseñan a ser un vacilón, un cerdo, un guarro y un maleducado. O hasta el Disney Channel transmitiendo valores (entiéndase “valores”) como el matrimonio entre homosexuales.
 
 

 

Los niños se enganchan a la tele porque no hay espacios públicos para que los niños salgan a jugar y relacionarse con otros niños. Primero porque no hay apenas lugares donde jugar, segundo porque los que hay están tomados por bandas latinas o extranjeros de mal vivir y peores intenciones, tercero porque ya no mandamos a nuestros hijos solos ni a la vuelta de la esquina a comprar el pan por miedo a que le secuestren o le pase sabe Dios qué. Y los cuatro parques que hay bien se cuidan de poner una placa de “Prohibido jugar a la pelota”. Con dos cojones. Por no hablar, ya lo expresé en mi entrada “Niños con vidas de adultos”, de la vida que llevan algunos niños de extrema competencia, de obligaciones desmedidas como ir a la academia, hablar inglés, francés, saber informática, aprobar con nota, etc…
 
 

 

Este es el mundo que tenemos de extrema competencia, donde ya no vale tener una carrera universitaria sino que hay que tener dos carreras, hablar cinco o seis idiomas, dos masteres, experiencia en no se cuantas cosas, títulos y cursos. ¿Pero estamos locos? ¿Es que ya el currito o el que no da más de sí está condenado a ser un desgraciado toda su vida? ¿Le tiramos a la basura?

 

No se si me he desviado del tema, pero creo que todo va relacionado.

 
Yo he desterrado la tele prácticamente de mi vida. Antes me gustaba ver el fútbol, ahora ya hasta eso nos lo han quitado, si no pagas no hay fútbol.

 

Espinete ya no existe, ni Don Pimpón, ni los Snorkel, porque Gran Hermano, Sálvame, Al Rojo Vivo, Pablo Iglesias, y Mujeres Hombres y Viceversa los han echado.
 



 

 
Recuerdo que unos dibujos que me gustaban mucho eran Dartacan y los tres mosqueperros. En un momento de la cancioncilla de entrada sale una frase escrita que dice así:
 
 
 

 

“Esta serie basada en la novela de Alejandro Dumas Los tres mosqueteros, pretende a través de sus divertidos protagonistas resaltar dos virtudes que nunca se deben olvidar: EL HONOR Y LA AMISTAD”
 
 
 

 

Es lógico y normal que en una sociedad sin honor este tipo de dibujos ya no tengan cabida, y hasta si me apuran, habrá quien los tache de fascistas y franquistas, algo carca, casposo, algo del pasado no acorde a lo denominado "nuevos tiempos".

Esto es lo que hay. Viva la democracia. Pero no se preocupen, siempre pueden poner la Sexta y ver Al Rojo Vivo o La Sexta Columna, y si se aburren en Telecinco seguro estarán poniendo Sálvame, Gran Hermano o Hombres, Mujeres y Viceversa.
 
 

 

2 comentarios:

  1. Pues tienes toda la razón. Lo comparto 100%. Un saludo.

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    1. Muchas gracias por su comentario. Un saludo

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