Creo que es justo y necesario escribir y recordar lo que
sucedió ahora hace 20 años. 1997-2017. Trece años tenía yo por aquel entonces y
me acuerdo de aquellos días como si los estuviese viendo. Imagino que serán
síntomas de estarte haciendo mayor. Veinte años, como pasa el tiempo. Veinte
años en los que España ha dado un vuelco considerable, a peor claro y no solo
España sino el mundo en general.
Hoy es justo recordar el secuestro de José Antonio Ortega
Lara y como respuesta a su liberación el secuestro y asesinato del concejal del
PP Miguel Ángel Blanco.
Estos fueron los hechos más o menos resumidos y contados.
Para que quede en la memoria de la generaciones futuras que oirán hablar de ETA
como yo del GRAPO, y cuando dentro de otros 20 años quizás, los desalmados de
entonces, los herederos de Pablo Iglesias, Otegui y demás gentuza sino ellos
mismos metidos en formol vengan a decir que Ortega Lara era un carcelero cruel
y torturador, Miguel Ángel Blanco un peligroso fascista nostálgico de Franco y
Bolinaga un luchador por la libertades que dedicó su vida luchar contra el franquismo aun vivo a
finales de los 90, que al menos existan relatos como este que digan ESO ES
MENTIRA.

Cuatro nombres y un posible éxito rotundo en la lucha
contra ETA. Los agentes de
la Guardia Civil de la 513 Comandancia, situada en el
famoso cuartel de Intxaurrondo, en San Sebastián, sabían que el
primer reto de la madrugada del 1 de julio de 1997 era detener de la forma más
rápida y limpia a cuatro terroristas de ETA: Jesús María Uribetxeberria
Bolinaga, Javier Ugarte Villar, José Luis Erostegui Bidaguren y José Miguel
Gaztelu Ochandorena.
De que todo sucediera así podría depender la liberación del
funcionario de prisiones José
Antonio Ortega Lara, que había sido secuestrado por la organización
terroristas 532 días antes, el 17 de enero de 1996. La profesionalidad de los
agentes quedó de manifiesto y los cuatro etarras fueron detenidos según lo
previsto. Tres de ellos fueron trasladados entonces al complejo de la Guardia
Civil en la capital guipuzcoana.
Un importante dispositivo de guardias civiles se trasladó
entonces, acompañados por el cuarto terrorista, hasta una nave industrial de
Mondragón. Junto a ellos iba también el entonces magistrado de la Audiencia
Nacional Baltasar Garzón,
que había llegado desde Madrid para coordinar el operativo antiterrorista. Los
agentes entraron por la fuerza a la nave, sin encontrar ningún tipo de
resistencia en su interior.
Pese a que estaban preparados para la posible presencia de
terroristas de ETA en la nave industrial, la misma estaba vacía. Sólo había
maquinaria. No había rastro tampoco de la posible presencia de un secuestrado
en su interior. El etarra allí presente, Josu Uribetxebarria Bolinaga, negó a los agentes que hubiese
persona secuestrada alguna en la nave y mantuvo que solo guardaba un perro,
condenando a Ortega Lara a morir de hambre si no se le hubiera localizado.
Las horas fueron pasando y el nerviosismo y el desánimo cundía
entre agentes y magistrado, que no conseguían localizar el paradero del
funcionario de prisiones. Cuando todo parecía perdido, uno de los agentes notó
que en la nave había dos grandes máquina iguales, pero que el anclaje al suelo
de las mismas era diferente. Decidieron mover una de las máquinas, la que su anclaje
al suelo parecía más endeble, y comprobaron que la base se desplazaba, por lo
que podría haber algo debajo.
Los etarras habían diseñado un sofisticado sistema para entrar
al zulo que evitaba que el secuestrado fuese librado si ellos eran detenidos.
Habían creado un sistema hidráulico que elevaba la máquina, de 3 toneladas de
peso, dando acceso a la entrada del zulo. Pero el mecanismo que lo accionaba
todo estaba camuflado. Como los guardias civiles no localizaron el botón la
levantaron a pulso entre unos 60 agentes, dejando al descubierto la trampilla
que daba acceso al zulo.
El zulo de Ortega Lara
Los guardias civiles prepararon el dispositivo para bajar. El
primero en hacerlo fue un agente de la Unidad Especial de Intervención (UEI) de la Guardia Civil,
una unidad de operaciones especiales preparada, entre otras cosas, para
misiones de asalto. La posibilidad de que hubiese terroristas armadas en el
interior del zulo complicaba la operación cuando todo parecía indicar que la
misma estaba cerca de resolverse con éxito.
Este agente fue el primer en bajar al zulo, en el que no había
presencia etarra y, por tanto, fue el primero en encontrarse la estructura que
habían preparado los terroristas para retener a sus secuestrados y, en caso de
ser necesario, enterrarlos en vida. Por el pequeño ascensor hidráulico
preparado por los etarras bajó hasta un pequeño cubículo que daba acceso a una
sala un poco más amplia.
Esta sala, muy fría y húmeda, permitía ver de primera mano el
esqueleto metálico que soportaba la estructura del zulo. Los terroristas la
habían decorado, en su macabro delirio, con un cartel de varios surfistas y una
imagen de la Playa de la Concha cubierta de nieve. Ambas estaban corroídas por
los hongos. Las paredes estaban llenas
de mugre y de flora debido de la humedad que producía la
cercanía del río Deba.
En la pared también había un ventilador, utilizado para remover
el aire, y un halógeno, encendido de manera permanente, junto a una cortinilla
negra que corrida sobre el mismo marcaba la noche. En uno de los lados, una
pared con una puerta, una mesa y una trampilla para que los terroristas pasaran
los alimentos a los cautivos. El tamaño de la sala era tan reducida que una
persona de envergadura normal podría tocar casi ambas paredes con poner sus brazos
en forma de cruz.
Con la sala vacía fueron bajando más agentes del Instituto
Armado y la comisión judicial encabezada por Garzón. Fue entonces cuando
abrieron la puerta de madera y se encontraron con la persona a la que habían
ido a buscar, José Antonio Ortega Lara. Con 23 kilos menos que cuando fue
secuestrado y el cuerpo entumecido, el funcionario de prisiones pidió en un
primer momento a los agentes que le mataran, pues los confundió con etarras. No
era consciente de que 532 días después podía volver a retomar su vida en
libertad.
"Ortega 5K BOL", la pista clave
Los investigadores de la Guardia Civil siguieron durante meses
decenas de pistas para localizar a Ortega Lara, pero ninguna les llevada a nada
en claro. Hasta que una operación antiterrorista en el sur de Francia puso un
poco de luz al final del túnel. La policía francesa desarticuló buena parte de
la estructura logística de ETA en una operación en el País Vasco francés y en
la misma fue arrestado el máximo responsable de la misma, Julian Atxurra Egurola Pototo.
En una de las páginas de la agenda personal del dirigente
etarra, que con anterioridad había formado parte del grupo Vizcaya de ETA,
encontraron la inscripción "Ortega 5K". Junto a la misma, estaban
escritas las siglas "BOL". Los investigadores relacionaron la
inscripción con el posible pago de una cantidad económica –presumiblemente, 5
millones de las antiguas pesetas– para el sostenimiento del secuestrado del
funcionario de prisiones.
Quedaba por descubrir qué significaban las siglas "BOL",
pues con una alta probabilidad podrían corresponder a una persona en contacto
con los secuestradores o, directamente, con uno de ellos. Comenzó entonces una
carrera contrarreloj para buscar un nombre a esas siglas, que terminaría
desembocando en Josu
Uribetxebarria Bolinaga, un hombre de mediana edad de Mondragón muy
próximo a las estructuras político-sociales de ETA.
Los agentes del Instituto Armado comenzaron entonces a seguir de
cerca al posible secuestrador y descubrieron una rutina diaria sospechosa.
Frecuentaba junto a otros tres hombres una nave industrial a las afueras de
Mondragón de la que entraban y salían varias veces al día. De manera habitual,
compraban comida que aparentemente no consumían y con la que entraban en la
nave pero no salían. La opción de que pudiesen mantener allí a una persona
secuestrada ganaba enteros.
El secuestro y el traslado
La liberación de Ortega Lara ponía fin a 532 días de secuestro.
Los terroristas habían recibido la orden de secuestrar a un funcionario de
prisiones para que ETA pudiese chantajear al Gobierno: su liberación a cambio
del acercamiento de los terroristas encarcelados a centros penitenciarios
cercanos al País Vasco y Navarra. Siguiendo esas directrices,
hicieron varios seguimientos y mandaron sus macabras propuestas a la dirección
de la banda.
Pototo da el visto bueno para el secuestro de Ortega Lara y los
terroristas se ponen manos al delito. El citado 17 de enero de 1996, sobre las
cinco de la tarde, el funcionario de prisiones llega desde la cárcel de Logroño
donde trabaja hasta su domicilio familiar en Burgos. En el garaje, le estaban esperando Bolinaga y Erostegui,
que lo abordan pistola en mano. Pese a que ofrece resistencia, finalmente le
vendan los ojos, esposan y amordazan, y lo introducen en el maletero de su
vehículo.
Los dos etarras condujeron hasta las afueras de Burgos, donde
les estaban esperando los otros dos terroristas –Ugarte y Gaztelu– con un
camión que transportaba lo que aparentaba ser una pesada máquina. La misma no
era tal, sino que era un artilugio hueco fabricado para poder transportar
secuestrados sin levantar sospechas alguna. Dentro de esa máquina trasladaron a
Ortega Lara hasta la nave industrial de Mondragón, donde lo introdujeron en el
zulo.
Un grupo etarra con mucha trayectoria
Los terroristas detenidos formaban un grupo de ETA que comenzó a
actuar sobre 1978. Ninguno estaba a sueldo de la organización, sino que
realizaban vida normal acudiendo a sus respectivos puestos de trabajo y
socializando con la gente de la localidad como si no formaran parte de una
estructura criminal. Además, su actividad terrorista aparecía y desaparecía
durante temporadas en función a los intereses de ETA, que cambió el nombre del
grupo etarra en varias ocasiones.
Este modo peculiar de funcionamiento hizo que fueran muy
difícilmente detectables para los expertos de la lucha contra el terrorismo.
Sabían que la organización criminal tenía o había tenido una estructura estable
en la zona, pero no eran capaces de dar con ella. Mientras tanto, los cuatro
terroristas realizaban importantes labores artesanales para ETA, aprovechando
que tenían cierta maestría en el trato del metal y el acero.
Fue en el año 1987 cuando alquilan la nave industrial a las
afueras de Mondragón y constituyen de forma conjunta una sociedad mercantil
–Jalgi– dedicada a la fabricación de piezas de repuesto. Un año más tarde, en
verano de 1988, realizan la primera excavación en el interior de la nave, un
zulo de cinco metros cuadrados destinado a guardar armas y explosivos para que
otros grupos de ETA puedan realizar atentados en la zona de Mondragón y
Vergara.
Ese depósito de armas se convirtió en zulo para secuestrados en
1993. Allí los terroristas mantienen retenido al ingeniero Julio Iglesias
Zamora durante 116 días, desde el 5 de julio al 29 de octubre de ese año. El
tío del secuestrado, propietario de la empresa Ikusi, se había negado a pagar
la extorsión que le exigía ETA y, ante la dificultad de secuestrar al tío, los
terroristas decidieron secuestrar a su sobrino, un objetivo mucho más fácil.
Meses después de la liberación de Iglesias Zamora, los cuatro
terroristas de ETA realizan nuevas obras en el zulo subterráneo para
acondicionarlo definitivamente a los secuestros. Lo amplían con un segundo
habitáculo de 3,5 metros cuadrados que recubren, para evitar la humedad que
producía la cercanía del río Deba, con madera, algunos metros de forro de
plástico, un toldo y algo de aislante acústico.
Miguel Ángel Blanco, la venganza
La liberación de José Antonio Ortega Lara fue una explosión de
júbilo para la sociedad española. Las portadas de los medios de comunicación y
las declaraciones de los dirigentes políticos fueron una demostración de ello.
Sin embargo, hubo quienes se salieron de la senda y aquella operación de la
Guardia Civil no les hizo la más mínima gracia. Es el caso del diario Egin, que al día siguiente
abría su portada con el desagradable titular "Ortega vuelve a la
cárcel".
El diario clausurado posteriormente por ser altavoz de ETA
jugaba con el hecho de que Ortega Lara era funcionario de prisiones y que, por
tanto, volvería a su puesto de trabajo en el centro penitenciario de Logroño
tras quedar libre. Para colmo, en su editorial de ese día lamentaba que tras la
operación de rescate de los agentes del Instituto Armado "había cuatro
prisioneros políticos más", en alusión a los cuatro secuestradores.
Tampoco hizo ninguna gracia el éxito policial a los dirigentes
de Herri Batasuna, brazo político de ETA. Su dirigente Floren Aoiz, entonces
miembro de la Mesa Nacional de HB y actualmente miembro de la Ejecutiva
de Sortu y director de
la fundación del partido batasuno (Iratzar), compareció ante los medios de
comunicación y lanzó una advertencia-amenaza que se entendería mejor varios
días después: "Después
de la borrachera policial vendrá la resaca".
La advertencia-amenaza cristalizó tan sólo nueve días más tarde.
El jueves 10 de julio de 1997, tras un intento fallido la tarde anterior, ETA
secuestró al concejal del PP en Ermua (Vizcaya) Miguel Ángel Blanco.
La etarra Iranzu Gallastegui Amaia le
abordó a punta de pistola en la estación de trenes de Eibar (Guipúzcoa),
localidad donde trabajaba el joven edil, y lo trasladó a un coche en el que
esperaban Francisco Javier García Gaztelu Txapote, futuro jefe de los pistoleros de
ETA, y José Luis Geresta Múgica Oker.
Los terroristas le trasladaron hasta el lugar de su cautiverio,
el cual todavía se desconoce, y telefonearon a Egin Irratia para reivindicar el
secuestro. De este modo, hicieron también público su nuevo chantaje al Estado
de Derecho: si antes de las 16:00 horas del sábado 12 de julio (48 horas) el
Gobierno no trasladaba a prisiones en el País Vasco a todos los terroristas de
ETA encarcelados, el edil del PP sería asesinado.
La sociedad española salió a la calle para reivindicar la
liberación del joven concejal del PP. En el plazo del ultimátum marcado por
ETA, más de 6 millones de personas se congregaron en más de 1.500
manifestaciones celebradas por todo el país. Más de una treintena de ellas se
celebraron en el País Vasco. Como ejemplo, el mismo día que se cumplía el
ultimátum, medio millón de personas pidieron la liberación de Miguel Ángel
Blanco en las calles de Bilbao. Pero todo fue en balde.
Pasada la hora clave, los tres terroristas del grupo etarra
trasladaron al edil del PP hasta un paraje boscoso cercano a la localidad de
Lasarte-Oria (Guipúzcoa). Mientras Gallastegui permanecía en el coche, Geresta
y García Gaztelu se adentraron entre los árboles con Miguel Ángel Blanco. El
primero hizo que el joven se arrodillase y le sujetó mientras el segundo etarra
le disparaba dos tiros en la cabeza.
El cuerpo moribundo de Miguel Ángel Blanco fue encontrado por
dos hombres que pasaban por la zona sobre las 16:40 horas del sábado 12 de
julio. Aún con vida, se encontraba boca abajo y con las manos atadas por un
cable eléctrico. Fue trasladado de urgencia al hospital donostiarra de Nuestra
Señora de Arántzazu pero, tras pasar más de doce horas en coma neurológico, se
decretó la muerte
cerebral alrededor de las 4:30 horas del domingo 13 de julio.
Esta es la terrible historia de lo que pasó. La historia
que España quiere olvidar porque creemos ser más felices en la ignorancia o en el olvido. Lo que ayer fueron los crímenes de los rojos mañana será los asesinatos de ETA. La barbarie reciente que Pablo Iglesias pasa por alto
para ir directamente al grano, a la guerra civil.
Hoy ETA no mata, pero sí existe. Bajo otra
apariencia, bajo otro nombre, pero sigue existiendo. No mata porque no lo
necesita, porque ya se sientan en el parlamento de forma legal y a ningún
partido con representación se le ocurriría hacer lo que hizo el PP de Aznar en
su mandato: ilegalizarlos, detenerlos con la ley en la mano y llamarles lo que
son: TERRORISTAS Y ASESINOS.
Hoy los miserables nos venden que ETA ha
desaparecido y que ha ganado el Estado de derecho. Esto es mentira simplemente.
ETA ha ganado el partido, al igual que la han ganado sus aliados: PNV, Podemos,
CiU, ERC y el Psoe de Zp y Sánchez. Toda esta pantomima a cambio ¿de?
De aquel PP a este que decir…De aquel PP
que detenía etarras y combatía al terrorismo separatista sin recurrir a “gales”
a esta parodia de derecha pepera de Rajoy que liberó a Bolinaga para acabar de
equipararse a Zp y su De Juana Chaos. Bolinaga, el que tras su detención se
negó a revelar donde estaba Ortega Lara dispuesto asi a dejarle morir de hambre
si no le encontraban. A esta sabandija la soltó Rajoy. Igualmente vergüenza
ajena da ver a la hermana de Miguel Ángel Blanco Mari Mar Blanco seguir
militando en este partido. Allá cada uno con su conciencia.
Recuerdo aquellas manifestaciones de
aquellos días. Hoy eso sería impensable. ¿Qué nos ha pasado como sociedad? Para
muestra un botón, que en el aniversario de unos hechos que marcaron la historia
de España la noticia del momento ha sido el Orgullo Gay en Madrid,
machacándonos inmisericordemente a la gente normal y decente 24 horas al día la
mayoría de las cadenas, en especial La Cuatro y la Sexta, cadenas que hace ya
mucho han superado el límite de lo admisible y que solo se mantienen porque el
PP las necesita para seguir teniendo a Podemos y al tarado de Sánchez como
alternativa a ellos y así mantenerse en el poder.

Pasado el éxtasis de los hechos el
separatismo antiespañol cerró filas. Siempre he dicho que uno de los grandes
defectos de España es que no tiene memoria. Arzallus firmó el pacto de Lizarra
o de Estella para proteger a ETA, y un año después en la Declaración de
Barcelona se firmaba el apoyo del separatismo catalán y gallego al PNV en su
alianza con ETA. Se trataba que la ira de una sociedad harta entonces del
terrorismo separatista no salpicara al separatismo llámese moderado, no
asesino, pero siempre ladrón. Lo de separatismo moderado y no asesino es un
matiz, pues nacionalismo/separatismo y terrorismo son las dos caras de la misma
moneda.

Una constante de mis escritos es mantener algo
que el día que me di cuenta fue un palo terrible a nivel personal. Yo siempre
creí que ETA era rechazada por la totalidad de la sociedad española, salvo
cuatro locos radicales y fanáticos del País Vasco. ¿Quién podía alegrarse del
asesinato de un guardia civil, o de la muerte de un niño a causa de un
atentado? Cuando crecí y fui tomando conciencia de las cosas es cuando me di
cuenta de algo terrible, y es que ETA tenía y tiene una cantidad ingente de
apoyos entre la sociedad y la clase política. Darme cuenta de aquello fue algo
espeluznante, terrorífico. Hoy con 33 años lo entiendo todo, perfectamente.
Al cabo de
veinte años de democracia continúa
sin resolverse la articulación del Estado español como plurinacional.
Durante este periodo hemos padecido una falta de reconocimiento jurídico-político e incluso de asunción
social y cultural de nuestras respectivas realidades
nacionales en el ámbito del Estado.
Esto decían entonces.
¿Les suena de algo? ¿Estado plurinacional? Veinte años después vemos como la
izquierda ha asumido el programa y objetivos políticos del nacionalismo. De
aquellos barros vienen estos lodos, en los que hemos pasado de la lucha sucia y
la corrupción contra ETA de los GAL del Psoe de Felipe González, a la lucha con
la ley en la mano, sin atajos, contra ETA del PP de Jose María Aznar, a la
suelta de etarras y los pactos con ETA de Zapatero y Rajoy, a la denigrante
situación actual donde los dos partidos de la izquierda, Podemos y Psoe,
comparten con ETA y el separatismo lo esencial: dinamitar y destrozar España
legalizando esa aberración llamada estado plurinacional. ¿Será ese estado
plurinacional el fin de sus aspiraciones? Por supuesto que no.
Los crímenes
de ETA fueron simplemente el medio, el fin es otro. El fin ni tan siquiera es
el Estado plurinacional, pues eso les contentará unos años solamente. El fin es
la destrucción de España en mil pedazos y la posterior tiranía del sultán de
turno, que puede ser Otegui, puede ser la Ana Gabriel, o puede ser Pablo
Iglesias.

Dado el nivel
de miseria moral y vileza al que hemos llegado no tengo ni las más mínima duda
que los Ferreras, Pablo Iglesias y una larga colección de nombres de gente
ruin, desgraciada y miserable venderán a las generaciones futuras su versión manipulada
y adulterada de la historia, su versión de ETA. Niños o bebés de hoy, como mi
sobrinilla de dos años, oirán hablar de ETA como algo muy lejano, y jamás
podrán imaginarse lo que los niños de entonces como yo tuvimos que ver y vivir
en la tele casi periódicamente, ya no digo los que tuviesen que vivirlo de
cerca. El especial “ETA vuelve a matar” en las televisiones, las mantas
amarillas cubriendo los cadáveres mientras un rastro de sangre corría escapando
de aquella manta. Siempre lo mismo, los mismos majaderos en la tele hablando de
no generalizar sino directamente lavándole la cara a la ETA, las mismas paridas
de pintarse las manos de blanco y salir a las 12 a la puerta del ayuntamiento a
condenar el atentado, siempre la misma falsa apariencia de unidad más falsa que
un billete de 3 euros.
Tristemente
creo que la imagen de ETA va a sufrir un lavado de cara en los próximos 15-20
años. Al tiempo lo veremos. ¿O creían que la Memoria Histérica terminaría con
borrar todo rastro de Franco de España?
Sin ir más
lejos recientemente el tal Kichi de Cádiz junto al Psoe han declinado no solo
no dar un espacio público a Miguel Ángel Blanco sino hacerle cualquier tipo de
homenaje. Podemos y Psoe, Psoe y Podemos. Para homenajear al último alcalde de
la II República que hubo en no se qué pueblucho o a las Brigadas
Internacionales les falta tiempo.
Aquí queda
escrito. Al tiempo (10,15,20 años) Miguel Ángel Blanco y Ortega Lara serán
tratados de gente peligrosa, de extremistas, de torturadores, de fascistas, de
corruptos y de franquistas y se les retirarán los honores, calles, placas y demás
recuerdos. Al tiempo tendremos el drama y la desgracia de verlo y si Dios lo
permite, de vivirlo. Lo hará Podemos, pero también lo hará el Psoe, junto a toda la demás escoria política que cocea por las Españas, que nadie lo
dude.
¿O acaso se
creen todos los payasos del PP que una vez que has abierto y permitido la barra
libre de borrar la historia, deslegitimar las leyes, la misma monarquía y hasta la democracia, esta colección de desalmados y de gentuza de la
peor escoria se van a quedar en quitar las estatuas, calles y placas de la
gente que salvó a España de la revolución comunista en los años 30? Igual que en los 80 empezaron esta ofensiva, quitando todo vestigio que recordase a un bando de la guerra, aunque ese vestigio fuese una cruz de un sacerdote o de un campesino asesinado, en unos años borrarán todo recuerdo a las víctimas de ETA. ¿Por qué? Porque esas víctimas del terrorismo se han convertido en algo incómodo. Ahora es más fácil salir todos en masa a ensuciar Madrid para celebrar el Orgullo Gay.


Que NADIE
tenga la más mínima duda que la izquierda (y la derecha actual) es así de
miserable. Y que igual que rompen a golpe de martillo y cortafrío las placas
que recuerdan los crímenes que cometieron los rojos y los separatistas en el
pasado y exterminan cualquier vestigio de 40 años de Historia de España,
mañana, de nuevo a golpe de martillo y cortafrío, en nombre de la libertad y la
democracia y pidiendo respeto para los etarras y apelando una reconciliación y equiparando a las víctimas con los verdugos,
borrarán las huellas de sus horribles crímenes y sus atrocidades más recientes,
como el secuestro de José Antonio Ortega Lara o el asesinato de Miguel Ángel
Blanco.
Ellos, Ortega Lara, Miguel Ángel Blanco, uno vivo de milagro y otro muerto, y otras muchas personas, representan la dignidad de un pueblo, es español, que aunque silenciado, humillado y abandonado aun existe. Ellos representan la bondad cristiana del que perdona al que fue su carcelero y casi hasta su verdugo. Ellos representan la dignidad en su máxima expresión, un hombre que después de 532 días de cautiverio, aturdido, desorientado y con un aspecto físico deplorable da las gracias a los gobernantes por no haber cedido ante el chantaje ni haber negociado nada con ellos. Es, por decirle llanamente, la España de la cual sentirse orgulloso, la España que se viste por los pies.


Por mi parte
solo añadir un comentario que leí ayer en facebook y que comparto plenamente:
España está pidiendo a gritos otro Francisco Franco porque esto ya no lo arregla nadie.
Sirva este
humilde escrito de este humilde ciudadano de recuerdo y gratitud a todos los
que derramaron su sangre en defensa de España y de la libertad, y mi repulsa y
odio más profundo a todos los asesinos separatistas y a sus palmeros. Dios les hará
justicia. A los unos…y a los otros.